Cuando Gütenberg inventó la imprenta, y el cachivache comenzó a tener éxito, las autoridades quisieron prohibirlo. Sin éxito. Cuando en los años 50 los primeros acordes de un prematuro rock&roll comenzaban a sonar en los Estados Unidos, fueron acusados de ser la música del demonio. Así ha sucedido a lo largo de toda la historia de la humanidad, sin excepción, con cualquier avance.
En el año 2012 el poder ha cambiado de nombre, de capucha si me apuras, pero no de intenciones. En pleno siglo XXI todavía no han comprendido lo inexpugnable: no se puede luchar contra la revolución tecnológica. Y todavía queda que llover hasta que sepan aprovecharse de las posibilidades de internet.
Cuánto cobra una estrella de Holliwood por interpretar en una película? Cantidades desorbitadas, sobre todo si lo comparamos con el sueldo de, por poner un ejemplo, un periodista. Estos ingresos millonarios se ven ahora mermados por culpa de malandrines como los de Megaupload. ¿Por qué no pueden las estrellas del pop ganarse la vida dando conciertos, y considerar sus canciones como la oportunidad de ofrecer algo a la sociedad? Algo que en muchos casos jamás debiera haber visto la luz.
A todos esos greedy bastards, porque no tienen otro nombre, les propongo: añadid valor a vuestro producto. Haced canciones buenas, y compraremos vuestros discos. Sacad un vinilo y lo tendremos en el salón de casa. Desnudad vuestra alma y la devoraremos. Pero, por favor, no tratéis de compraros otro Porshe a costa de nuestra libertad.
A riesgo de ser tomada por loca del determinismo tecnológico, terminaré añadiendo que quizás dentro de dos siglos alguien cuente la historia de cómo intentaron, sin éxito, controlar internet.
Mostrando entradas con la etiqueta revolución. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta revolución. Mostrar todas las entradas
viernes, 20 de enero de 2012
De Gütenberg a Megaupload
Etiquetas:
anonimous,
descargas,
fbi,
internet,
libertad,
megaupload,
música,
revolución,
revolución tecnológica
lunes, 23 de mayo de 2011
Arrepentirse/Revolucionarse
Revolucionarse o no revolucionarse, esa es la cuestión.
Esta mañana en mi oficina, y supongo que en la de muchos españoles, se oían voces de arrepentimiento. "Si lo llego a saber... hubiese votado PSOE". Nadie podía imaginarse que el castigo del electorado fuese a ser tan severo. La derecha va a votar por sistema, a la izquierda hay que convencerla. Y convencerla con argumentos de verdad. Esto es natural, sano y digno de admiración: de cualquier otra manera, nuestros políticos podrían seguir durmiéndose en los laureles.
La gracia es que ahora tengamos que comernos cuatro años de gobierno del PP. No porque sean mejores o peores, más buenos o más malos, sino porque desde luego no son amigos de la revolución. "Esto es democracia, y no lo de Sol", se oía ayer en la calle Génova, frente a la sede nacional del Partido Popular. ¿De verdad no se podía haber evitado? Yo creo que sí. ¿Es verdad que son capaces de crear tantos puestos de trabajo como dicen? Yo creo que no, pero les concederé el beneficio de la duda...
Personalmente estoy pasando por un momento de contradicción interna: apoyo los principios del movimiento 15M, y al mismo tiempo pienso que la alternativa del PSOE es, como mal menor, bastante válida. Pienso en mi ciudad, Sevilla cómo era hace doce años y cómo es ahora, tras tres legislaturas seguidas de los "socialdemócratas". Y la respuesta es, al menos en mi cerebro, unánime: muchísimo mejor. El carril bici, el metro, el tranvía (que personalmente me viene de perlas), la peatonalización, las setas... y un largo etcétera ya no sólo en políticas locales sino en consecución de derechos a nivel nacional. ¿Os acordáis de cuando la Catedral de Sevilla era negra?
El movimiento Democracia Real Ya me parece loable, aunque no dejo de estar en desacuerdo con algunas de sus propuestas. Por ejemplo la de igualar los sueldos del obrero con los de los políticos, ¿a qué tipo de persona y con qué formación atraerían entonces los cargos públicos? Más allá: ¿la enorme responsabilidad que soportan no debería estar, de alguna manera remunerada? Y aunque mi cabeza sea ahora mismo un colacao con grumitos, lo que tengo clarísimo es que tras esta victoria de la derecha en mi país, me coloco mis botines de manifestarme y me voy al Metrosol Parasol a apoyar un movimiento que quiere cambiar las cosas.
Revolucionarse. Decidido.
Etiquetas:
carril bici,
Democracia real ya,
derecha,
elecciones,
manifestación,
PP,
PSOE,
revolución,
Sevilla
Suscribirse a:
Entradas (Atom)