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lunes, 24 de enero de 2011

See you later, London / Nos vemos, Londres

I have been thinking about this post for long. I wanted to write something, a kind of bye-bye or see you later to my not-too-secret true love. I didn't find the words yet though... Now it's been a month in Spain, and there wasn't even a day when I didn't remember the city which changed my life.

He estado pensando en esta entrada un tiempo. Quería escribir algo, como un adiós o un hasta luego a mi no-muy-secreto amor verdadero. Creo que no encontraba las palabras... Ahora hace un mes que estoy en España, y no ha habido un sólo día en que no me haya acordado de la ciudad que me cambió la vida.

Everything started last year. I decided to spend the summer in England with some of my bests friends, to have fun and to improve my English language skills. Then, two separated facts took place in few weeks. The main link I had with my homeland got broken, and I fell in love with The City. It's streets and avenues surprised me, the enviroment caught me and, for sure, Camden Town amazed myself from the start to the end.

Todo comenzó el año pasado. Decidí pasar el verano en Inglaterra con algunos de mis mejores amigos para divertirme y mejorar mi inglés. Entonces, dos hechos separados tuvieron lugar en unas semanas. El principal vínculo que tenía con mi país se rompió, y me enamoré de La Ciudad. Sus calles y avenidas me sorprendieron, el ambiente me cautivó y, eso seguro, Camden Town me fascinó desde el principio al fin.

As a direct consecuence, and after going through family and friends complains, no one could separate me and the city of my dreams anymore. I found a job, got a new room and the visits of my beloved parents and friends gave me the strength enough to resist the endless English's fall strokes.

Consecuencia directa de ello, y después de pasar por las quejas de amigos y familia, nadie podía separarme de la ciudad de mis sueños nunca más. Encontré un trabajo, tomé una nueva habitación y las visitas de mis queridos padres y amigos me dieron fuerzas suficientes para resistir los golpes del final del otoño inglés.

Pretty happy I was, when life obstacles came once again and I couldn't refuse to go back to my own country anymore. So I got myself ready for the sadness that means an unwanted decision. Not without some problems, I took a plane back to my home. Once I was here I have to say is not that bad. The food is amazing, so is the weather. My family,  above all my little tiny brother and sister, make my days happier than they were supposed to be. My friends already made themselfs sure I wasn't regreting I came back.

Muy feliz que estaba yo, cuando los obstáculos de la vida se presentaron de nuevo y no pude negarme a regresar a mi país. Entonces me preparé para la tristeza que conlleva una decisión no deseada. No sin algunos problemas, tomé un avión de vuelta a mi casa. Una vez que estaba aquí tengo que decir que no es tan malo. La comida es alucinante, así como el tiempo. Mi familia, sobre todo mis hermanos pequeños, hacen mis días más felices de lo que suponía que iban a ser. Mis amigos ya se han asegurado de que no me arrepienta de haber vuelto.

Nevertheless I miss so much... EVERYTHING. The Hawley Arms (best pub ever), sambuca shots, my friends, colleagues and 'mates', the music and the gigs, my personal affaires... But the thing I miss the most is, no doubts on it, my-English-self. As I was happier and more motivated, I found myself more confident (if it's even possible), feeling better with my deffects - part time alcoholism included. Being, at the end of the day, a better person (that was easy).

Sin embargo echo mucho de menos... TODO.  El Hawley Arms (el mejor pub de la historia), los chupitos de sambuca, mis amigos compañeros y "colegas", la música y los conciertos, mis affaires... pero lo que más echo de menos es, sin duda, cómo era yo en Inglaterra. Como estaba más feliz y con más motivación, me encontré a mí misma con más confianza (si eso es siquiera posible), sintiéndome mejor con mis defectos - el alcoholismo a tiempo parcial incluído. Siendo, al final del día, una persona mejor (eso era fácil).
I don´t want to bore with this emotional shit anymore, just to express how grateful am I for this oportunity life brought me. And to say thanks to everyone who, in this side or the other of Europe, contributed to draw this smile on my face. Thanks! And... see you later, bitches!

No quiero aburrir más con esta mierda emocional, sólo para expresar cuán agradecida estoy por esta oportunidad que me ha brindado la vida. Y para agradecer a todos aquellos que, en este lado o el otro de Europa, contribuyeron a dibujar esta sonrisa en mi cara. ¡Gracias! Y... no pienso traducir eso último.

sábado, 27 de noviembre de 2010

El Gran Fuego de Londres

En el año 1666 esta ciudad padeció una de las enfermedades más mortales de la época: el fuego. Durante tres días y tres noches las llamas lamieron la mayor parte de las viviendas, desde el centro histórico a los suburbios. Según las estimaciones, en aquellos días 80.000 de los habitantes de Londres se quedaron sin un techo donde dormir. Pobres y ricos, aristócratas y mendigos, se vieron unidos por una vez en el combate contra los elementos de la naturaleza.

Todo comenzó en una pequeña panadería casi a orillas del Támesis, en el área del London Bridge. El fuego comenzó alrededor de medianoche, y debido a los rudimentarios métodos para combatir el fuego existentes en la época y a la torpez decisoria del entonces alcalde de Londres, para la mañana del 3 de septiembre de 1666 el fuego se había extendido al norte y al este y era prácticamente incontrolable. Tampoco ayudó el hecho de que las miles de casa de madera estuvieran dispuestas sin mucho orden ni concierto (los historiadores de la época dscriben la ciudad como una masa extendida incontoladamente.

La Catedral de San Pablo y el ayuntamiento cayeron presas de las llamas. Los intentos por frenar la tragedia que asolaba la ciudad eran inútiles. El sistema más usado (y fructuoso) del momento, era la creación de cortafuegos medianate la demolición de los edificios colindantes al fuego. Pero la indecisión del alcalde de Londres impidió que esta medida fuera efectiva.

A mismo tiempo que el fuego consumía la madera de sus hogares, el racismo y la crispación se instalaba en las mente y los corazones de los londinenses. Pronto comenzaron los rumores de que habían sido los extranjeros los que habían comenzado el fuego, fundamentalmente holandeses y franceses eran los más culpados. Se vivieron momentos de violencia que llegaron incluso a linchamientos callejeros.

Finalmente, cuando la ciudad se encontraba asolada en la mañana del miércoles 5 de septiembre el uso de pólvora desde la Torre de Londres y (por fin) un poco de ayuda de los Elementos que alejó los fuertes vientos del este que habían avivado las llamas, lograron parar el ciclo de destrucción. Aún había algunos fuegos de menos tamaño ardiendo por sí solos, pero el Gran Fuego había acabado.

Las consecuencias económicas y sociales fueron terribles. La reconstrucción duró años (el arquitecto no pudo comenzar con la reconstrucción de St Paul´s Cathedral hasta casi trece años después), y se hizo básicamente sobre el plano existente de la ciudad, pero con mejores comunicaciones y sistemas sanitarios. El fuego purificó la ciudad de Londres.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte

El 19 de noviembre se estrena la primera parte del esperadísimo final de Harry Potter: Las Reliquias de la Muerte. La segunda parte está anunciada para algún momento en el verano del próximo año. Los fans del mito (entre los que me encuentro) han aplaudido la decisión de la Warner Bros de dividir en dos el último libro de la saga, a fin de satisfacer las espectativas de los harrypotterianos y de paso doblar ingresos en caja.

Tras la muerte de Dumbledore La Orden del Fénix decide seguir en la lucha contra Voldemort. Ya nadie sabe en quién confiar, pero se presiente que el final está cerca. Con el Ministerio de Magia controlado por su antagonista, Harry se refugia en sus dos mejores amigos Ron y Hermione para destrur los horrocruxes, valiosos objetos en los que el mago oscuro ha dividido su alma en su camino hacia la inmortalidad. Y para los que no hayan leído los libros, no desvelo más. Sólo que si (como dicen aquellos que ya la han disfrutado) es equiparable a la calidad su literatura, va a ser espectacular.

Gran parte de la película ha sido rodada en las calles de Londres, que en el tráiler podemos reconocer, incluso algunos de sus autobuses y las características paradas de autobús. También la premiere mundial del filme tuvo lugar en esta ciudad y yo, como no podía ser menos, no pude resistirme a asomar la cabeza por allí. Como todos los estrenos importantes la cita fue en Leicester Square. Una tarde de otoño, la plaza normalmente presidida por Shakespeare se transformó en un fantasmagórico lugar donde las teatrales luces blancas, las banderolas y dos pantallas súper gigantes que reproducían el tráiler de la película lo hacían a uno (al menos a mí) sentirse un poco excitado. Cada dos o tres minutos un grupo de adolescentes ( no sé si el mismo o se irían turnando) comenzaban a gritar hitéricas, y todo el mundo estiraba el cuello al máximo para ver quién venía. Finalmente, nadie. Desgraciadamente tuve que abandonar el lugar antes de que nada realmente excitante sucediese, pero aun así la experiencia fue bastante acogedora. ¿Cuál es el sentido de vivir en Londres si uno no se acerca a este tipo de cosas?

Al parecer, 36 minutos de la película fueron filtrados en Internet el pasado martes. La Warner decidió ponerse manos a la obra y denunciar la situación, mientras otros acusan a la multimillonaria productora de usar el "supuesto plagio" como llamada de atención o parte de la promoción del filme. Algo parecido a lo que sucedió el pasado año con X Men Origins: Wolverine, cuya recaudación (que sobrepasó los 90 millones de libras) no se vio afectada por la barata copia distribuída online.

Sea como sea, una de las sagas más importantes de las últimas décadas está llegando a su fin. Para aquellos de mi generación (y de tantas otras porque Harry Potter no conoce edad) que crecimos junto a un muchacho con una cicatriz en la frente, supone algo mágico, casi trágico diría yo. Porque para los que pasados los veinte seguimos creyendo en la magia y en los vampiros, aunque la vida nos haya ya enseñado los dientes más de una vez Harry es un símbolo de todo lo bueno que hay en el mundo. Para mí, que sigo esperando a que la carta de Hogwarts llegue a mi domicilio en el pico de una lechuza, es todo un mito. Es el Señor de los Anillos de mi generación, Harry nuestro Frodo y Dumbledore el Gandalf que cayó por el abismo de Helm.

Sí, llámame freak, pero no puedo evitar sentirme triste por ver acabar algo que me ha acompañado la mayor parte de mi vida. Y al mismo tiempo, alegre al comprender que los libros, las películas, y las historias que hay tras ellos, permanecerán. Siempre quedará en ellos un rincón para la magia, y para la esperanza.

Portobello Market

El mejor día para visitar el mayor atractivo que nos ofrece Notting Hill, al oeste de la ciudad, es el domingo. Podemos acercarnos durante toda la semana, pero el "finde" es cuando luce en todo su esplendor. En realidad, el sábado es el día en el que encontraremos más actividad, pero como todo en esta ciudad ello supone una masa de turistas y visitantes que vale la pena evitar.

Pero, ¿dónde vamos ahora? Pues vamos a sumergirnos en Notting Hill, que forma parte del Royal Borough of Kensington and Chelsea. Conforma una de las partes más cool de la ciudad, con enormes mansiones de estilo victoriano habitadas por la clase media-alta londinense. El simple paseo por sus calles, encaladas hasta la saciedad, refresca la vista. Le hacen sentirse a uno en medio de una película, como aquella de Hugh Grant y julia Roberts que llevó el nombre de Notting Hill por todo el mundo.

Lo ideal es llegar a la parada de metro de Notting Hill Gate. La más cercana  es Landbroke Groove, y esa será la que usaremos para volver a casa, pero desde la primera podemos recorrer Portobello Road en todo su esplendor hasta llevar al  mercadillo. Según salimos de la boca del metro, girar a la derecha y luego a la izquierda, como viene indicado en el mapa. De esta forma recorreremos una de las calles comerciales con más encanto de Londres. Aquí podemos encontrar desde antiguedades (razón por la que el mercado se hizo famoso), libros y discos, ropa y joyería (por supuesto), y en una de mis favoritas objetos varios de decoración que van desde un sillón Luis XV rosa princesa a un sinfonier customizado con héroes de cómic. Toda una amplia variedad para los amantes de las comprar.

La vista que se nos ofrece es variopinta: fachadas de distintos colores, divertidas algunas, más tristes en ocasiones. Mucha vida, tiendas callejeras de vegetales que lucen tonalidades sospechosamente brillantes, camisetas de grupos de rock y zapaterías con precios imposibles. Otra curiosidad: entre estas calles podemos encontrar varios lugares donde están a la venta productos importados de España: básicamente alimentación, aceite de oliva, salchichones, etc.- los precios son desorbitanes, pero la calidad realmente merece la pena (y lo dice una que su padre la mantiene surtida de caña de lomo todo el año).

A la hora de comer, ya sea el luch inglés a eso de la una, o un almuerzo españolito pasadas las dos de la tarde, recomiendo encarecidamente una del fast-food más antiguo del mundo. Falafel King, en la esquina de Portobello Market, nos ofrece una sana, equilibrada y vegetariana opción a precio más que razonable. Consejo: los restaurantes de alrededor no prometen una buena calidad y no están al alcance de cualquier bolsillo.

El día más excitante en Notting Hill es el de su carnaval. El Notting Hill Carnival tiene lugar el último o el penúltimo fin de semana de agosto (con fiesta local incluída, bank holiday) y toma Portobello Road como su centro de operaciones. Mientras un desfile de color africano-caribeño (dominado por las tonalidades verde, amarilla y negra de la bandera jamaicana) se desarrolla a lo largo de todo Notting Hill, movilizando a miles de personas y cientos de policías que velan por su seguridad, los bares y pubs sacan a la calle ritmos pegadizos y cerveza, mucha cerveza. Red Stripe, para ser más exactos.

Después de haber gastado unaslibras en el mercado, habernos comido un falafel al más puro estilo israelita y haber disfrutado de un poco de sol y un zumo de naranja en los puestos callejeros (si somos afortunados con el tiempo), debemos estar satisfechos de nuestra visita al oeste de la ciudad, dirigirnos a la parada de metro de Landbroke Grove dispuestos a rockanrrolear el próximo destino... ¡Yeah!

lunes, 15 de noviembre de 2010

Borough Market

De entre todos los mercados, mercadillos, centros comerciales y demás establecimientos dedicados al comercio, éste es uno de los más especiales por estar plenamente dedicado a la venta de alimentos. Durante la semana su actividad principal es la oferta y demanda de productos al por mayor, pero los jueves, viernes y sábados durante el afternoon (desde el mediodía hasta las cinco) se abre a la venta al detalle, y a la masa de  turistas y visitantes varios que se lanzan a descubrir sus exquisiteces.

Su situación es estratégica, desde el final del London Brigde hasta la Catedral de Southwark se entiende un entramado de puestecillos donde podemos encontrar suculentos manjares venidos de todas partes del mundo, al alcance de casi todos los bolsillos. Quesos franceses, aceitunas turcas, los clásicos cup cakes ingleses, empanadas argentinas, kebabs griegos... la lista es interminable... como lo son las colas para comprar algo de comer un sábado por la mañana.

El Borough Market es mencionado por primera vez en los libros históricos ingleses en 1276, pero no podría existir desde la época de los romanos. No siempre estuvo donde se encuentra ahora, debido a un decreto del Parlamento inglés que lo trasladó durante el siglo XIX debido al algaravío que formaba, y su consecuente aglomeración de tráfico.¿Pueden imaginar a los turistas del mil ochocientos posando para un cuadro con una manzana entre las manos? Otro dato curioso: una de las escenas de Harry Potter y el Prisionero de Azkaban fue rodada en sus calles. En concreto la del autobús noctámbulo. (Probablemente esto no le interesa a nadie más pero a mí me parece fascinante).

El Borough Market en 1860
En este enclave se encuentra el que se supone que es el mejor café de Londres. Se trata de una pequeña cafetería, situada en una de sus esquinas, llamada Monmouth. Se jactan de servir la mejor calidad, y es de admirar la forma que tienen de filtrarlo... he de reconocer que está bastante bueno, ¡pero tampoco para decir que es el mejor café de Londres! De todas formas merece una visita, y la cola (aunque parezca inmensa) se hace rápida con el sistema macdonaliano que han desarrollado.
Como todo en la vida, tiene dos caras: es un lugar extraordinario, pero también extraordinariamente lleno de gente. Si se animan a visitarlo, échenle paciencia y ¡a esperar la cola!

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Regent´s Park una mañana de otoño

Esta mañana Londres amaneció resplandeciente: el sol lucía brillante en un maravilloso cielo azul. Sin pensármelo dos veces, y en busca de inspiración, agarré mi cámara de fotos y me dirigí a Regents Park.
El parque, que conforma la zona verde dedicada a deportistas más grande de Londres, se encuentra en el Norte de la ciudad, entre Great Portland Stret Station y el London Borough of Camden.

Su creación se la debemos, como tantas cosas en Inglaterra (entre ellas la religión) al rey Enrique VIII. Henry (para los amigos) lo hizo su coto de caza privado, y estaría altamente sorprendido de en qué se ha convertido hoy en día. Se encuentra dividido en dos zonas, Primrose Hill con una maravillosa colina desde la que admirar el Skyline de Londres y Regents Park. Dentro del propio parque podemos observar también la diferencia entre las zonas más cuidadas, donde la mano del hombre es más que evidente, como Queen Mary´s Gardens, Avenue Garden o English Gardens. Son zonas ideales para pasear con tranquilidad y ver a las ardillas hacer las delicias de los turistas.

Personalmente, prefiero las zonas más salvajes, libres, donde la hierva crece sin que nadie se preocupe mucho por ello y la mayoría de los bancos están despintados por el sol y la lluvia. Allí, caminando sobre las hojas muertas me siento más viva que nunca. Ni siquiera pulso el play en mi i-Pod, sólo necesito esucharme a mí misma, prestar atención a lo que el parque tiene que decirme. El gorjeo de los pájaros, alguna que otra ardilla y las regulares zancadas de los corredores y deportistas varios.


Lamentando que mi cámara no sea una cámara mejor (útil para inmortalizar noches de fiesta, pero completamente ineficaz cuando se trata de fotografía artística) me dispongo a capturar esta difusa y fugaz mañana de noviembre. A pesar de lo rudimentario del objetivo, los resultados son impresionantes: sólo es necesaria un poco de sensibilidad para captar tan bellos rincones que nos brinda el parque. Desde el London Zoo, el parque zoológico más antiguo del mundo que se encuentra situado en el parque, hasta Winfield House, residencia oficial del embajador de Estados Unidos en el Reino Unido y el Regent's College, que alberga distintas instituciones de educación superior, pasando por el Boating Lake se abre un universo distinto en el corazón de la ciudad. Quizás sea más como un pulmón, pero de cualquier forma un órgano vital.

No puedo evitar sentir algo de nostalgia caminando por los más recónditos senderos, plagados de hojas secas, al recordar que hoy es el aniversario del nacimiento de mi Señor Papá y cuánto le gustaría correr (o más bien trotar, que ya es más de medio siglo) por este paraje, respirando el aire puro que siempre aclara sus pensamientos.

Pero este no es el tema que nos ocupa. Algo sorprendente en esta ciudad es cómo el otoño la invade de repente, sin previo aviso. Es un fenómeno para mí extraordinario, porque en Sevilla casi pasamos del verano al invierno sin preámbulo alguno. Los árboles dejan caer sus frondosas copas y las calles se llenan de hojarasca ocre, marrón, verde y amarilla, que los críos disfrutan pateando y haciendo volar. Tengo que reconocer que yo soy una de ellos.



Sólo dejo descansar el obturador de mi cámara de fotos cuando se agota la batería (¡Mierda!). Trato de encontrar el mejor lugar para sentarme al sol y dar de comer a las ardillas. Finalmente un pequeño y aislado banco frente al lago, con Park Road de fondo es el elegido. El sol acaricia mis mejillas, la fría brisa otoñal mece mi pelo suelto, y este momento sólo podría ser mejor si mi cámara tuviera pilas para capturarlo, hacer que dure para siempre.

Saco mi bolsa de cacahuetes y pelándolos espero a que los roedores se me acerquen. Pero ninguno se digna. Quizás no era éste el mejor lugar. Al poco comienzan a rondarme unas cuantas palomas y dos cuervos. ¡Damn it! - nadie quiere dar de comer a tamañas ratas del aire. Pero, ¡qué carajo! También hay un hueco para los cuervos en esta ciudad.

jueves, 21 de octubre de 2010

London Underground

Una de las primeras asignaturas pendientes al llegar a Londres es el problema del transporte. Es algo a tener en cuenta por el bien de nuestros bolsillos, ya que se trata de uno de los sistemas más caros del mundo. Coger un autobús te puede costar dos libras, y el metro para un par zonas hasta cuatro. Casi seis euros niña, una barbaridad.

Ahora depende de las necesidades del usuario, para estancias cortas ( de uno o dos días) es recomendable sacarse el pase de un sólo día, si van a estar casi una semana sería preferible un pase semanal. En favor de los quehaceres turísticos, el mejor es el del metro y el bus, zonas 1 y 2 ( casi todo lo que merece la pena ver se encuentra aquí) que asciende a 25,80 libras.

Calcular cómo vamos de un punto a otro de la ciudad puede ser difícil, para ello en esta página http://www.tfl.gov.uk/ tenemos toda la información necesaria.


15 Bus- Hyde Park Corner

Para ser justos hay que decir que la flota de autobuses funciona más que bien. Casi nadie se queja, excepto los orientales (es de suponer que en sus países de origen los autobuses no tienen que esperar semáforos). Pero atención con el bus antes de cogerlo si tenemos prisa y el recorrido atraviesa el centro: el tráfico en horas puntas es insufrible, y puede hacernos incluso perder un avión. Eso sí, si tenemos tiempo es mucho más romántico subirse al autobús 15 o al 24 en la primera fila de la planta de arriba y disfrutar de las vistas. Es como contratar un sight-seen (ruta turística) pero mucho más barato!

Si el tiempo apremia y queremos ser rápidos, coger el "tube" es lo mejor. Manejarse en el interior del metro de Londres es bastante fácil: las líneas están denominadas por colores, con gran interconectividad entre ellas. Cada puntito en el mapa es una parada, aquellas con un círculo blanco son las que tienen intercambiador de líneas, y (muy útil sobre todo para el momento maletas) sólo las que tienen el símbolo de minusválidos tienen ascensores. Hay que tener en cuenta que es un metro muy antiguo y hay paradas en las que las escaleras se hacen interminables. En especial a evitar es Warren Street (Euston es preferible y tiene las mismas líneas) donde ni siquiera las escaleras mecánicas funcionan. También hay que poner atención al coger la línea negra, la Northern Line, que es una de las más rápidas y eficientes pero tiene dos rutas distintas, y puede ser confuso... ¡no apto para novatos!

Otra desventaja del metro es que los fines de semana no funciona con la regularidad que debiera: hay que consultar en su página con anterioridad qué líneas o paradas van a estar cerradas porque nos podemos llevar una sorpresa... o encontrarnos con algo peor: una huelga.

En el último mes los trabajadores del Metro de Londres se han puesto en Huelga 2 veces para protestar por la pérdida de 800 puestos de trabajo que afectará sobre todo a los vendedores de tickets. No entraré a valorar la justicia o injusticia de la medida, pero es evidente que las consecuencias son terribles. Cientos de miles de afectados, líneas que no circulan, paradas cerradas y pérdidas millonarias para la ciudad (¡y en libras!). La sensación: estar en una ratonera, atrapada en un vagón como sardinas en lata, rezando porque el tren arranque de una vez y tenga la delicadeza de dejarte en tu parada.
A este respecto encontré este vídeo en Internet, es algo antiguo pero refleja perfectamente el sentimiento general de los londinenses hacia los empleados del Underground. Merece la pena verlo.

http://www.youtube.com/watch?v=BgwoPG63B3Y

Después de medianoche, lo más recomendable es coger un taxi, cab o minicab (depende de la empresa). ¡Pero atención! Tratad de fijar el precio con el conductor antes de montaros o podéis llevaros una sorpresa. Los autobuses nocturnos siempre son una opción, la mayoría de las líneas tienen servicios toda la madrugada, con regularidad más que aceptable.

Con este puñado de consejos ya debéis sabes cómo moveros por la ciudad, ¡ahora ya sólo queda saber dónde queremos ir! En próximas entradas...