martes, 26 de marzo de 2013

Por defecto

En mi lista de tus defectos

Hay tres renglones vacíos

Uno, el de tus besos

Dos, el de tu pecho

Tres el de tu gusto, raro
                             te gustaba yo...

jueves, 7 de marzo de 2013

Esperas


Fue nuestro último beso

A prisas en aquel andén

Entonces no creí que lo era

Ahora de seguro lo sé


Semanas pasaron por ti

Como aquella primera vez

Dijiste “nunca serás mía”

Y sin embargo siempre lo fui


Nadie me dijo lo duro que sería

Cuando oí de tus labios “tú eres la mujer de mi vida”

Comprender a la postre

Que lo pensabas, pero no lo sentías


La puerta de aquel tren se cerró

Y ni siquiera miraste por la ventanilla

Aquella chica ingenua que esperaba

Pero no podía esperar toda la vida


viernes, 1 de marzo de 2013

Ahora

Ahora que tus palabras me suenan vacías

Ahora que tu opinión no me importa

Ahora que se me sigue saliendo

El corazón por la boca.


Ahora que te creo un tonto

Ahora que he conseguido odiarte

Ahora que he vuelto a escribir

Mis versos siguen hablando de ti.


jueves, 28 de febrero de 2013

Cucarachas y espadas láser


En mi armario hay un reflejo
Que siempre al agacharme
Sin gafas, a oscuras
Me parece una cucaracha
Que corretea buscándome

En mi cuerpo hay un reflejo
Que al girarme en la cama
Sin gafas, a oscuras
Se parece a un oso panda
Que da la vuelta buscándote

En mi ojo hay un reflejo
Que en cada beso, cada gesto
A la luz del día y con gafas
Siempre se me antojan
Peleas de espadas láser

Dormir es perder el tiempo cuando no duermo contigo

sábado, 16 de febrero de 2013

¡Gol!

¡Goooool.... de no-puede-importarme-menos-quién!, tronó la radio. El parloteo me acompaña ahora que el espejo donde un día me miraste recoge sus pedazos de un rincón.

Es hora de guardar las fotos en un cajón, donde no duelan. Llenar los minutos, las horas, inventando sueños, evadiendo sentimientos, tratando de recomponer lo que has roto: mi viejo y triste corazón.

¡Ah! ¡Ahora comprendo! Mis lo-siento llegaron tarde, y el tuyo nunca llegó.

There was no greater love. 

domingo, 4 de noviembre de 2012

¿Hasta cuándo, Doctor Jekyll?


En un cuarto de siglo no he aprendido a averiguar lo que realmente quiero. Me muevo por impulsos, a menudo fugaces. En cuestión de segundos cambio de opinión y olvido.

Todo es caos a mi alrededor. El desorden y la anarquía me rodean donde quiera que vaya. Y el motor de mis andanzas ha sido siempre huir hacia delante. Abandonar el campo de juego cuando el árbitro me lo pone difícil y pedir cartas en otra timba, en otra liga o acaso empezar un solitario. Pero a veces comprendo que la solución no era romper la baraja.

¿Qué pasa si ahora encontré lo que realmente quería? Aunque mi cabeza a ratos me grite que no es posible, que la madeja tiene demasiados nudos y que tome, una vez más, las de Villadiego. Y como el tiempo, que está loco, en un fugaz instante recuerdo aquel día que querías echarle  salsa barbacoa a una de mis tortillas de patata. Una vez más, convencerme de que lo nuestro no es posible no ha valido para nada.

Hacer “all in” a una sola jugada, sin trampas ni trucos. Sin guardarme ningún as escondido entre los pliegues de mi falda. Quiero saber si esto es posible o solo una ilusión. Si somos dos locos jugando una partida que ya está perdida o si el juego solo acaba de empezar. Pero, ¿cómo? Si no lo intentamos…


Nada más inspirador que un corazón roto y una tarde de lluvia. ¿Hasta cuándo, Doctor Jekyll?

lunes, 3 de septiembre de 2012

De sueños y orgasmos

-¿Te he dicho alguna vez que me toco pensando en ti?

-Sí, Nadine, eso ya ha salido en la conversación.

-Oh, ¿quieres que te haga eso ahora?

Imagen de  http://solohacefaltaobservar.wordpress.com/
-Sinceramente, preferiría que no, Nadine.

-Uf, me encanta ese trabuco que guardas en los pantalones… Solo puedo pensar en que me azotes con él suavemente la cara.

-Nadine, concéntrese. Esto se nos está yendo de las manos.

-Oh, dios mío, Frank, métemela.

-¡Señora! ¿Ve usted el callejón?

-¡Oh, sí! ¡Lo veo! ¿Quieres hacerlo allí Frank?

-De acuerdo, ahora dígame qué ve al otro lado del callejón.

-¡Veo tu polla, Frank, tu polla!

-¡Eh Frank!- Bramó entre risas el interfono.

El negro de dos metros se echó hacia atrás con la silla precipitadamente. Se levantó y recorrió toda la sala de interrogatorios hasta el cristal. Presionó el botón del aparato y bramó - ¡Qué!

-Dile que la saque, ¿quieres?

Frank hizo un gesto al hipnotizador que observaba desde un rincón de la sala con las manos entrelazadas y éste se acercó a Nadine. La tomó de la frente y empezó a susurrarle al oído mientras ella permanecía allí sentada, agitándose de éxtasis.

Con una mirada hacia el espejo Frank apagó las risas que se oían al otro lado.

-Tres, dos, uno… ¡despierta!- con un chasquido de los dedos de aquel negro la rubia de bote abrió los ojos sobresaltada.

Nadine amaneció de entre las sombras agitada, con la respiración muy fuerte. El pecho se le movía hacia arriba y hacia abajo.
Poco a poco se fue tranquilizando y al hallarse en aquella  habitación de paredes vacías se asustó un poco. Palpó sus ropas y las notó un poco deshechas, de forma que bajó la cabeza y se sonrojó.

-¿Ha vuelto a pasar?- musitó Nadine.

-Sí, me temo que sí.

Nadine bajó su mano hasta su coño. Tras palpar un buen rato, ante la atónita mirada de todos los policías (delante y detrás del espejo) se chupó el dedo corazón.

-Al menos esta vez he llegado al orgasmo.


Dame cinco minutos más baby. O toda una vida.